
Muchas veces se ha dicho que la ficción supera a la realidad. En este caso la vida virtual supera a la vida real. La historia que concierne a esta semana trata de un matrimonio real que se conoció en un juego virtual llamado Second Life. Se casarón en lo virtual y en la realidad. La mujer sospechaba que en su relación existía una infidelidad por parte del marido en el ciberespacio, así que decidió contratar a un detective privado en su vida virtual. El resultado de la investigación es que el marido le era infiel a la mujer. Así que ésta ha decidió separarse de su marido.
La cuestión es ¿hasta qué punto el ciberespacio puede afectar a las relaciones sociales reales? Se supone que en Second Life cada jugador puede vivir otra vida en un espacio cibernético, que teóricamente la vida vivida allí no tiene porque ser la misma que fuera. Pero la influencia que conlleva este tipo de juegos o simuladores virtuales puede llegar a tener conflictos en la vida real, entonces
¿Cuál es la línea divisoria entre lo virtual y lo real? ¿Es o no es una mala influencia está clase de simuladores? ¿Qué conlleva a la gente a pasar su vida al ciberespacio?
La ventaja que tiene este tipo de páginas es que nadie sabe quién eres, a qué te dedicas realmente, por lo que para muchas personas con baja autoestima les resulta más fácil poder conocer gente nueva. Pero el problema es que al no ser ellos mismos comienza a crearse un fraude de personalidad y se empieza a tener problemas como si fuera la vida real. En muchos casos este problema crea que los conflictos que surgen en el ciberespacio se trasladen a la vida real y viceversa llegando a perder el rumbo de qué es real y qué es virtual. Y tú ¿qué opinas?
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